El mundo agotará su “presupuesto de carbono” en menos de 20 años si los países no cambian de forma extrema su política energética. Los planes gubernamentales siguen muy lejos de satisfacer las necesidades de reducción de las emisiones relacionadas con la energía para mantener el incremento de la temperatura por debajo de 2ºC, tal y como recoge, el acuerdo de París. Para cumplir con este objetivo, las emisiones acumuladas deben reducirse al menos en 47 gigatoneladas (Gt) adicionales hasta 2050 y la energía renovable debe crecer a un ritmo seis veces mayor, según recoge el informe ‘Transformación Energética Mundial’ de la Agencia Internacional de Energías Renovables (Irena). La hoja de ruta que marca pautas a seguir de aquí a 2050, alerta de la necesidad de que el sistema energético mundial debe sufrir una profunda transformación para reducir la dependencia de los combustibles fósiles, potenciar la eficiencia y dejar paso a las energías renovables.
Las renovables empiezan a recuperar el tiempo perdido tras el techo de cristal impuesto por la regulación normativa. Las últimas estadísticas publicadas reflejan que la industria española adquiere fuerza en mercados internacionales y se posiciona como un sector clave para la economía de la transición. Dos datos corroboran esta dirección: España es la tercera del mundo en ingresos netos por exportaciones en el sector eólico y la inversión española en energía limpia creció durante el primer semestre un 235% mientras que la caída global fue del 14%.
La posición privilegiada de la actividad eólica en exportaciones responde a la industria y a su cadena de valor. Con 207 centros de fabricación distribuidos casi por todo el mapa nacional, en 16 de las 17 comunidades autónomas, el mercado global de la energía eólica supondrá unas inversiones de 5,3 billones de dólares de aquí a 2050, según datos de la organización BloombergNEF (BNEF) que recoge en un artículo el director de Políticas Energéticas y Cambio Climático de la Asociación Empresarial Eólica (AEE), Heikki Willstedt, para la revista ‘Energías Renovables’.
Otro de los indicadores de BNEF, muestra que las industrias renovables en España suponen un activo estratégico de gran potencial y largo recorrido. España presentó el mayor crecimiento en Europa con 3,7 mil millones de dólares, recoge ‘EnergyNews’. Cerca de la subida española figura el mercado sueco con un incremento del 212% y 2,5 mil millones y Ucrania con 1,7 mil millones que suponen un 60% de ascenso. En el lado contrario, se encuentran mercados como el de los Países Bajos que bajó un 41% con 2,2 mil millones; Alemania con un descenso del 42% con 2,1 mil millones, y Reino Unido y Francia, con un 35 y un 75% menos, y 2,5 mil millones y 567 millones, respectivamente.
Todo apunta a que el sector eólico reinará a nivel mundial. Los informes de los expertos apuntan a fuertes crecimientos incentivados por la reducción de los costes y avances tecnológicos como el almacenamiento que ayudará a hacer aún más atractivas las inversiones. El último informe que apunta a esta dirección es el de Wood Mackenzie Power&Renewables. El análisis, que recoge ‘El Periódico de la Energía’, refleja que la energía eólica en el mundo sumará 71 GW anuales durante los próximos cinco años y 76GW entre 2024-2028. Estas cifras son mejores que las iniciales aumentando 11 GW anuales a lo inicialmente previsto. Desde la entidad, su director Luke Lewandowski, destaca que la perspectiva de la energía del viento global es positiva y sigue prosperando debido a los beneficios tanto económico como sociales.
En España, la energía eólica está a punto de convertirse en la primera energía de mix. Primera ya en renovables, según el último informe ‘El sistema eléctrico español’ de Red Eléctrica de España (REE). El documento también indica que las renovables ganan cada vez mayor representación en la generación de electricidad. El pasado ejercicio aumentaron 6,3 puntos porcentuales respecto al ejercicio anterior y elevaron, así, su porcentaje al 38,5%. De este porcentaje, la eólica fue la fuente limpia que más aportó, en concreto el 19%, recoge ‘Expansión’, cifra que roza la de la nuclear que lideró el ranking con el 20,4%. El carbón pierde relevancia con un 3% menos y pasa al 14,3%, mientras que la hidráulica incrementó su participación del 7,4% al 13,1% debido a las numerosas precipitaciones que hicieron del año pasado el segundo más lluvioso del siglo.
El Tribunal de Cuentas Europeo (TCE) ha instado a los países miembros de la UE a potenciar la energía eólica y solar para cumplir con los objetivos de 2020. Así lo ha indicado en el informe ‘ Energía eólica y solar para generar electricidad: es necesario adoptar medidas significativas para que la UE alcance sus objetivos’. El documento advierte que hay países que han hecho los deberes y cumplirán en tiempo y forma, pero hay otros más rezagados que están muy lejos de llegar al compromiso europeo. Para la mitad de los países, recoge el análisis, alcanzar el objetivo nacional es un reto significativo. “Existen dudas de que los resultados de los países más avanzados en materia de energías renovables basten para compensar los de los más rezagados y cumplir el objetivo global de la UE del 20%”, resaltan. Entre los países que necesitan hacer un mayor esfuerzo se encuentra Irlanda, Francia, Luxemburgo, Países Bajos, Polonia y Reino Unido.

Fuente: Tribunal de Cuentas Europeo
Para que todos los países lleguen al objetivo fijado en Europa, el Tribunal de Cuentas realiza una batería de recomendaciones a la Comisión Europea (CE). Entre ellas, destaca que será fundamental fomentar las subastas y recurrir a la participación ciudadana para aumentar la inversión, así como fortalecer las condiciones para el despliegue, por ejemplo, superando los problemas de las normas de ordenación del territorio restrictivas, los dilatados procedimientos administrativos y las insuficiencias de la red. En el documento, el TCE también aconseja a la CE examinar qué Estados miembros corren el riesgo de no alcanzar sus objetivos para 2020 y recomendarles que tomen medidas eficaces para colmar el déficit de capacidad de las energías renovables. Estas medidas deberían abordar asimismo la planificación de las subastas, la simplificación de los procedimientos administrativos y la inversión en la infraestructura de la red e interconectores.
En respuesta a las recomendaciones planteadas por el tribunal, la Comisión Europea acepta las conclusiones del informe, y destaca que es una prioridad que los países cumplan con los objetivos, aunque recuerda que los Estados pueden utilizar transferencias estadísticas —contabilizar como producción propia el excedente de otro Estado miembro —bien como forma de garantizar la consecución de los objetivos cuando exista un déficit, bien para vender sus posibles excedentes a otros países. En líneas generales, subraya que en general, con la cuota de energías renovables en el consumo final de energía situada en el 17,5% (datos de 2017), la UE está en vías de cumplir su objetivo del 20% para 2020.
El sector eólico es una fuente de empleo en Europa. Si los países aprovechan las oportunidades que brinda la energía del viento, los miembros de la Unión Europea podrán llegar a generar 716.000 empleos en los próximos once años en el mejor escenario. Así lo contempla la patronal del sector ‘WindEurope’ en su informe ‘Escenarios 2030’. La asociación define tres escenarios posibles: más pesimista, intermedio y más optimista. Esta cifra corresponde a la perspectiva más optimista mientras que las otras dos posibilidades posibilitarán la creación de 437.000 o 569.000 puestos de trabajo. El documento también detalla otros indicadores. En su visión más optimista, WindEurope prevé que en 2030, la Unión Europea desarrollará 397 GW de potencia instalada con 351.000 millones de euros que permitirá cubrir el 35% de la demanda eléctrica total de los miembros de la Unión Europea. Este desarrollo posibilitará dejar de importar combustibles fósiles por valor de 16.600 millones de euros y un ahorro en emisiones de CO2 de 485 millones de toneladas.

Para lograr estas cifras, Wind Europe recomienda el desarrollo de planes nacionales de energía. Además, destaca la necesidad de una mayor estabilidad de las inversiones, así como una mejora en la integración de las renovables variables al sistema eléctrico, que contemple la construcción de la red, interconexiones y un compromiso político con la electrificación de sectores como la climatización y el transporte. España se ha puesto las pilas en el último año y ya ha respondido a estas recomendaciones con acciones concretas. El Gobierno ha aprobado el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2012-2030. Un hoja de ruta con objetivos cuantificados. Entre ellos, que las renovables aumenten en el mix de generación de electricidad hasta el 42%, un 21% de reducción de emisiones de efecto invernadero (GEI) respecto a 1990, un 39,6% de eficiencia energética y un 74% de energía renovable en la generación eléctrica. El reto de cara a 2050, es alcanzar la neutralidad climática, con la reducción de al menos un 90% de nuestras emisiones de GEI en coherencia con la Comunidad Europea, y alcanzar un sistema eléctrico cien por cien renovable en 2050.
España creará más de 200.000 empleos para cumplir con el Acuerdo de París