Los países menos desarrollados y los países con menos posibilidades económicas son también los países con menos oportunidades de ofrecer a sus ciudadanos las garantías suficientes de bienestar y de vida sana. Terminar con las desigualdades y conseguir estabilidad en los países con menos recursos es esencial para disminuir grandes problemas como la mortalidad infantil, la mortalidad materna o enfermedades mundiales que han ocasionado un daño demoledor en otra época y que aún se cobran muchas vidas como el sida. Sólo en 2017, casi un millón de personas murió a causa de enfermedades relacionadas con el sida, en total, 35,4 millones de personas han muerto desde el inicio de la epidemia a pesar de que para el pensamiento colectivo ha pasado a un segundo plano.
El parque eólico de Europa creció durante el pasado año un 27% al instalar 15,4GW. La capacidad se sitúa en los 205GW y supuso que el 15% de la electricidad consumida por los 28 países miembro de la Unión Europea proceda a la energía eólica. A pesar de estas cifras en ascenso para el sector, aún están por debajo un 10% de 2017, año récord cuando se instalaron 16GW. Del total de la capacidad instalada, la mayor parte –76%– fue onshore con 11,7GW. De esta sección, España lidera el ranking con (2,3 GW), detrás se sitúa Suiza (1,6 GW), Francia (1,3GW) y Alemania con 1,1GW.
Más de 800 millones de personas pasan hambre en el mundo
Las cifras son escalofriantes y preocupantes. Más de 800 millones de personas están subalimentadas en el mundo, una de cada nueve, pasa hambre. La mayor parte de estas personas vive en países en desarrollo, donde el 12,9% de la población se encuentra subalimentada. Los datos, de la Organización Mundial de Naciones Unidas (ONU), reflejan la emergencia que hay que acometer para llegar al segundo reto de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU: Hambre Cero.
El Gobierno central acaba de publicar el anteproyecto de ley de Cambio Climático y Transición Energética que sigue ahora su curso legislativo para su aprobación en el Parlamento en marzo. Algo menos ambicioso que el borrador, la normativa introduce objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, energías renovables y eficiencia energética en el horizonte temporal 2030.
La erradicación de la pobreza suena a utopía. Es la típica respuesta de un niño cuando le preguntan qué es lo que le gustaría cambiar del mundo. Y aunque suene a un sueño inalcanzable, es el primero de los Objetivos de Desarrollo Sostenible recogidos en la Agenda 2030 de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Sin equidad y justicia social, no habrá sostenibilidad. Es necesario abordar las desigualdades en acceso a salud, educación, ingresos y por razón de género en conjunto con las medidas que se aplican en todo el mundo para impulsar la producción de energía y la protección de los ecosistemas.