Regresamos de nuevo a nuestros artículos sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). En los tiempos post-covid19 se harán aún más necesarios tenerlos presentes debido a las desigualdades sociales que ocasionará la crisis económica. Esta semana en la que recuperamos estos artículos que reflejan nuestro respaldo a estas metas de la Organización de Naciones Unidas (ONU), hablamos sobre la necesidad de que todas las personas accedan a agua limpia y saneamiento. Aunque parezca de otro tiempo, sí, aún hay personas que carecen de estos recursos. En la actualidad, según datos de la ONU, 3 de cada 10 personas carecen de acceso a servicios de agua potable seguros y 6 de cada 10 carecen de acceso a instalaciones de saneamiento gestionadas de forma segura.
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) acaba de publicar el borrador del II Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC) 2021-2030. Este nuevo PNACC amplía las temáticas, los actores y la ambición de sus objetivos. Por primera vez se definirá en el marco del PNACC un sistema de indicadores de impactos y adaptación al cambio climático y se elaborarán, de forma periódica, informes de riesgo. Además, la puesta en marcha de las medidas contempladas en el borrador actualizado del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima permitirá aumentar la participación de las energías renovables en el uso final de energía al 42% y alcanzar un 74% de energía renovable en la generación eléctrica en 2030, sentando las bases para consolidar la neutralidad climática en 2050.
No hay margen para frenar la aplicación de medidas climáticas. La inacción al respecto costará vidas y perdidas económicas notables. Así se ha puesto de relieve esta semana durante el Diálogo de Petersberg sobre el cambio climático, celebrado durante dos días en Berlín con ministros de treinta países a través de videoconferencia. El secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), António Guterres, destacó la necesidad de invertir de inmediato en acción climática porque “el mayo costo es el de no hacer nada”, recoge ‘Ambientum’.
La estructura de la generación de energía donde predominan las tecnologías no contaminantes es ya una realidad. Este año, seguro que será recordado históricamente por el devastador coronavirus pero tenemos la oportunidad de que también sea recordado como un punto de inflexión para el comienzo de una nueva era, el inicio de la era renovable. De momento, el primer trimestre indica que puede ser así. Según los últimos datos de Red Eléctrica de España (REE) de los tres primeros meses del año, el 72,75% de la electricidad se ha generado sin emitir CO2 equivalente a la atmósfera, frente al 64,72% del periodo análogo de 2019. Sólo en el mes de marzo, las cuotas de renovables llegaron al 49,52%. El cómputo medio del primer trimestre de este año en generación renovable ha tenido una cuota del 44,59%.
Una salida verde a la crisis y el aumento de inversiones más allá de los planes actuales podría cuadriplicar los empleos en las tecnologías de energías renovables y alcanzar los 42 millones de puestos de trabajo. Así lo detalla la Agencia Internacional de Energías Renovables (Irena) en su último informe, ‘Global Renewable Outlook 2020’ publicado esta semana. En el documento, la organización mundial cifra en 130 billones de dólares, la inversión que se debería realizar si queremos conseguir una neutralidad total en las emisiones de carbono en 2050.