La transición energética promete nuevos modelos de desarrollo económico y un futuro energético sostenible. El beneficio será triple: empleo, salud y medio ambiente, así como grandes mejoras del bienestar humano, en todas las regiones del mundo. Las inversiones para acometer la transición supondría aumentar los empleos en 42 millones de personas a escala mundial de aquí a 2050, cuatro veces más que en la actualidad. Los empleos en el sector de la energía en general alcanzarían los 100 millones en 2050, unos 40 millones más, mientras que generaría 7 millones de empleos nuevos en todos los sectores de la economía.
Continuamos con nuestra contribución a la difusión de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible promovidos por la Organización de Naciones Unidas (ONU). En esta ocasión, profundizamos sobre el reto 8 ‘Trabajo Decente y Crecimiento Económico’. Según la ONU, la tasa de desempleo se situaba en el 6,4% en el año 2000 frente al 5,6% de 2017. Este crecimiento se agravará con la crisis ocasionada por la COVID-19. La pandemia global provocará una recesión histórica con niveles récord de carencias y desempleo, lo que creará una crisis humanitaria sin precedentes cuyas consecuencias las sufren los más pobres. La ONU apela a reforzar de manera extraordinaria la ayuda internacional y el compromiso político con el objetivo de garantizar que las personas de todo el mundo tengan a acceso a los servicios esenciales y a la protección social. El marco de respuesta socioeconómica consta de cinco líneas de trabajo:
España ha sido el quinto país que más potencia eólica y solar ha añadido durante el pasado año. Sólo en eólica, España ocupó el segundo lugar en Europa y el quinto a nivel mundial por nueva capacidad instalada y registró su mejor año en una década. España sumó 2.3GW en tierra, más de cinco veces sus instalaciones de 2008, con lo que finalizó el pasado ejercicio con 25,8 GW. Además, España logró ser la primera de Europa en inversiones para nueva capacidad en tierra (onshore), por delante de Suiza (1,6 GW), Francia (1,3GW) y Alemania con 1,1GW. El total del capital invertido en España ascendió a los 2.800 millones de euros.
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Ya no hay marcha atrás para la descarbonización de la economía y para trabajar por lograr la neutralidad en emisiones de carbono. El proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética marca un horizonte temporal de 2050 con la prioridad en el desarrollo de las energías renovables. El texto también impulsa la hibridación, es decir, que se incorporen distintas tecnologías de generación en una misma instalación, combinando paneles solares en una planta eólica, por ejemplo.
El Gobierno central ha aprobado el Real-Decreto ley que facilitará instalar 60.000 MW de potencia renovable en diez años. Estiman que este impulso atraiga inversiones por más de 90.000 millones de euros, y que genere entre 107.000 y 135.000 empleos netos al año. Para lograrlo, el Ejecutivo regula las subastas y aporta garantías para los proyectos renovables firmes. El objetivo es ordenar los permisos por su viabilidad y solidez para favorecer el despliegue de energías limpias y evitar la especulación. Así se permitirá que el 74% de la electricidad en España sea renovable en 2030 y alcanzar el cien por cien antes de 2050.