Garantizar el acceso a la educación a toda la población es fundamental para preservar la igualdad de oportunidades a pesar de las diferencias económicas, de origen o cualquier condicionante que aleje al individuo de la igualdad real. Para conservar este derecho universal, la Organización de Naciones Unidas (ONU) ha incluido como reto de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) la ‘Educación de Calidad’: garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos. Para la organización mundial, la educación es clave para poder alcanzar otros objetivos de desarrollo sostenible. «Cuando las personas pueden acceder a una educación de calidad, pueden escapar del ciclo de la pobreza», destacan. Por consiguiente, prosiguen, «la educación contribuye a reducir las desigualdades y a lograr la igualdad de género».
Esta misma semana, París acogía una gran cita contra el cambio climático con medio centenar de jefes de Estado, representantes del mundo financiero y organizaciones no gubernamentales. Después de dos años de la firma del Acuerdo de París, la capital gala volvía a albergar un gran foro para evaluar acciones acometidas y las asignaturas pendientes. Con Estados Unidos fuera del escenario por decisión de su presidente, Donald Trump, el mandatario francés, Emmanuel Macron, se ha erigido como nuevo líder mundial para afrontar las medidas que se implementarán en el mundo a corto y medio plazo si se quiere contrarrestar los efectos ya tangibles del cambio climático. El tiempo juega en contra, y la alarma es cada vez más creciente con una temperatura que aumenta cada año +1ºC en el planeta y que ya ha provocado deshielos intensos, subidas de nivel del mar o fenómenos climáticos extremos. Para contrarrestar estas consecuencias, hace faltan compromisos reales y globales que no caigan en papel mojado.
Los españoles gastan una media de 67 euros en la factura de la luz los meses de mayor consumo. Los datos extraídos de una encuesta realizada por la web Ofertia.com, revela que nueve de cada diez españoles adoptan medidas para ahorrar en el consumo de energía y rebajar así el coste de sus facturas. Aún así, el 69% indica que tiene falta de información de cómo ahorrar y contribuir al desarrollo sostenible. El pasado 21 de octubre, celebramos el Día Mundial del Ahorro de Energía. Una efeméride que nos recuerda la necesidad global de poner en marcha en los hogares y empresas medidas para lograr una eficiencia energética y contribuir al sostenimiento del planeta. La responsabilidad individual será esencial si queremos frenar el cambio climático.
Ser sostenible está de moda, sí, pero también es necesario. Ya no hay vuelta atrás para el fin de los combustibles fósiles y las marcas lo saben. Son muchas que incluyen dentro de su política de responsabilidad social corporativa acciones en apoyo al medio ambiente y al desarrollo sostenible. Es una herramienta muy eficaz de marketing y muy útil para acercarse a la sociedad. Las marcas se han dado cuenta que las tendencias de consumo sustentable, recoge Mercad2.0. se están fortaleciendo y conducen a que las marcas yo no sólo lo empleen como una forma amigable con el ambiente sino que modifican la producción del producto como nuevo elemento de ser una marca responsable en la reducción de contaminantes en el planeta.
Ejemplo de ello, es Tide, que lanzó una campaña con la que presentó un nuevo detergente en el mercado que iba a estar producido con energía eólica, en el cien por cien, de su proceso. La mayor cervecera del mundo ha seguido también este camino. Anheuser-Busch InBev ha comprado 152,5 megavatios de un parque eólico que Enel está construyendo en Oklahoma (EEUU). Esta energía le permitirá fabricar 20.000 millones de botellas de cerveza en un año. El acuerdo con el parque eólica, recoge ‘El Economista’, proveerá alrededor de la mitad de la electricidad que AB InBev compra cada año, frente al 2% actual. La medida es parte del plan de la cervecera de impulsar todas sus operaciones con energía renovable para 2025. Otra marca, la de chocolates M&M’S, acaba de lanzar una campaña que busca promover el uso de la energía eólica, de la mano de compañías como Mars, propietaria de la marca. Google, Amazon, General Motors o Ikea también han anunciado la compra de energía eólica y renovables para alcanzar sus objetivos de reducción de emisiones.
https://youtu.be/LHkZz2nay04
No hay vuelta atrás para la descarbonización. Apremiado por el cambio climático, el hombre debe impulsar ya las alternativas que reduzcan las emisiones de CO2. En Europa lo saben. La directiva europea marca a los países los porcentajes que deberán cumplir en producción de energía a través de las renovables. Las empresas también son conscientes de los avances que deben dar. El pasado mes, parte de estas compañías, daba un paso al formar la Alianza Europea de la Electrificación. Una herramienta para contrarrestar el poder de los combustibles fósiles, desde el carbón hasta el petróleo o el gas natural. La nueva confederación europea está formada por la unión de patronales eléctricas europeas (Eurelectric) con Unesa como abanderada española; Solarpower Europe (con UNEF); WindEurope (AEE de España); Instituto Europeo del Cobre; Asociación Europea de la bomba de calor y Asociación Europea para vehículos eléctricos de batería, híbridos y de pila de combustible (Avere) con la española Aedive.