Castilla-La Mancha y Castilla y León, son las dos comunidades con las provincias con mayor generación eólica. Albacete fue durante el pasado año la provincia española que más electricidad produjo con el viento seguida de Burgos. En concreto, la provincia manchega generó 4,5TWh con los 1.995 instalados mientras que Burgos generó 4,2 TWh, según los datos de la Red Eléctrica de España (REE) que recoge la publicación ‘Energías Renovables’. Albacete produjo el 1,8% del total de generación eléctrica peninsular y el 37% de la demanda eléctrica de toda su Comunidad. Esta producción evitó la emisión a la atmósfera de 1 millón de toneladas de CO2 por un valor equivalente a 15,9 millones y evitó, asimismo, la importación de combustibles fósiles por valor de 200 millones de euros. En cuanto a potencia instalada Castilla y León es de nuevo la que alberga mayor potencia con una cobertura de la demanda eléctrica del 80%. La comunidad castellano y leonesa exporta más electricidad de la que consume. Tras ella, figuran Castilla-La Mancha con un 68,8% y La Rioja con un 53%.
La energía eólica puede ser un salvavidas contra la contaminación. Un salvavidas para el planeta y para las sociedades. Su fomento y el del resto de las renovables amortiguarían los efectos devastadores de la contaminación y las emisiones de CO2. Ya hay cifras para esta afirmación. La energía eólica puede evitar 2.222 muertes al año en 2030 en España y cuatro millones en el mundo gracias a los contaminantes del aire evitados, según el último informe de la consultora KPMG, solicitado por Siemens Gamesa.
El mundo agotará su “presupuesto de carbono” en menos de 20 años si los países no cambian de forma extrema su política energética. Los planes gubernamentales siguen muy lejos de satisfacer las necesidades de reducción de las emisiones relacionadas con la energía para mantener el incremento de la temperatura por debajo de 2ºC, tal y como recoge, el acuerdo de París. Para cumplir con este objetivo, las emisiones acumuladas deben reducirse al menos en 47 gigatoneladas (Gt) adicionales hasta 2050 y la energía renovable debe crecer a un ritmo seis veces mayor, según recoge el informe ‘Transformación Energética Mundial’ de la Agencia Internacional de Energías Renovables (Irena). La hoja de ruta que marca pautas a seguir de aquí a 2050, alerta de la necesidad de que el sistema energético mundial debe sufrir una profunda transformación para reducir la dependencia de los combustibles fósiles, potenciar la eficiencia y dejar paso a las energías renovables.
Las renovables empiezan a recuperar el tiempo perdido tras el techo de cristal impuesto por la regulación normativa. Las últimas estadísticas publicadas reflejan que la industria española adquiere fuerza en mercados internacionales y se posiciona como un sector clave para la economía de la transición. Dos datos corroboran esta dirección: España es la tercera del mundo en ingresos netos por exportaciones en el sector eólico y la inversión española en energía limpia creció durante el primer semestre un 235% mientras que la caída global fue del 14%.
La posición privilegiada de la actividad eólica en exportaciones responde a la industria y a su cadena de valor. Con 207 centros de fabricación distribuidos casi por todo el mapa nacional, en 16 de las 17 comunidades autónomas, el mercado global de la energía eólica supondrá unas inversiones de 5,3 billones de dólares de aquí a 2050, según datos de la organización BloombergNEF (BNEF) que recoge en un artículo el director de Políticas Energéticas y Cambio Climático de la Asociación Empresarial Eólica (AEE), Heikki Willstedt, para la revista ‘Energías Renovables’.
Otro de los indicadores de BNEF, muestra que las industrias renovables en España suponen un activo estratégico de gran potencial y largo recorrido. España presentó el mayor crecimiento en Europa con 3,7 mil millones de dólares, recoge ‘EnergyNews’. Cerca de la subida española figura el mercado sueco con un incremento del 212% y 2,5 mil millones y Ucrania con 1,7 mil millones que suponen un 60% de ascenso. En el lado contrario, se encuentran mercados como el de los Países Bajos que bajó un 41% con 2,2 mil millones; Alemania con un descenso del 42% con 2,1 mil millones, y Reino Unido y Francia, con un 35 y un 75% menos, y 2,5 mil millones y 567 millones, respectivamente.
Las energías renovables como la energía eólica y solar son las fuentes de electricidad más baratas en muchos países del mundo. La reducción de los costes ha supuesto que estas energías se conviertan en la alternativa limpia menos costosa ante la inmediata transición energética. Así lo afirma el último informe de Irena, la Agencia Internacional de Energías Renovables. El trabajo ‘ Renewable Power Generation Costs in 2018’, sirve como antesala a la reunión preparatoria de Abu Dhabi para la Cumbre de Acción Climática de Naciones Unidas (ONU) en septiembre. Los resultados del análisis de Irena reflejan que las energías renovables se extenderán por todo el mundo debido a que se prevé una mayor bajada de los costes. Ello fortalecerá aún más el papel protagonista de las renovables como motor de la transformación energética global.

El director general de Irena, Francesco La Camera, sostiene que las energías renovables son la columna vertebral del desarrollo sostenible. “Debemos acelerar la implantación de las energías renovables si queremos cumplir los objetivos climáticos del Acuerdo de París”, destacó La Camera, quien acentuó que el informe de Irena refleja que las energías renovables aportan a los países una solución climática de bajo costo que refuerza la transición energética. Según el trabajo de la agencia internacional, el coste de las tecnologías de energía renovable disminuyeron a su mínimo histórico durante el pasado año. La reducción de la energía solar fue del 26%, de la solar fotovoltaica y la eólica un 13%, la bioenergía un 14%, y la energía geotérmica y eólica marina un 1% en ambos casos. Estas bajadas proseguirán en los casos de la eólica y la solar en los próximos años con lo que se convertirán en la opción más barata frente al petróleo, el carbón o el gas natural.