Esta misma semana, París acogía una gran cita contra el cambio climático con medio centenar de jefes de Estado, representantes del mundo financiero y organizaciones no gubernamentales. Después de dos años de la firma del Acuerdo de París, la capital gala volvía a albergar un gran foro para evaluar acciones acometidas y las asignaturas pendientes. Con Estados Unidos fuera del escenario por decisión de su presidente, Donald Trump, el mandatario francés, Emmanuel Macron, se ha erigido como nuevo líder mundial para afrontar las medidas que se implementarán en el mundo a corto y medio plazo si se quiere contrarrestar los efectos ya tangibles del cambio climático. El tiempo juega en contra, y la alarma es cada vez más creciente con una temperatura que aumenta cada año +1ºC en el planeta y que ya ha provocado deshielos intensos, subidas de nivel del mar o fenómenos climáticos extremos. Para contrarrestar estas consecuencias, hace faltan compromisos reales y globales que no caigan en papel mojado.
Esta misma semana una imagen de un oso polar desnutrido y moribundo daba la vuelta al mundo. Los periodistas Paul Nicklen y Cristina Mittermeier mostraban en la cuenta de National Geographic de Instagram la agonía del animal. El vídeo grabado en la Isla de Baffin es un espejo de las consecuencias tangibles del calentamiento global. Para los incrédulos y los que cuestionan aún el cambio climático, algunos datos son irrefutables: la Tierra ha vivido desde 1981 los 20 años más calurosos de su historia. Las temperaturas no han dejado de crecer desde 1880 y de una forma más rápida desde 1970, recoge el diario ‘La Vanguardia’.
La energía eólica es un canal de creación de empleo en el medio rural. Los parques eólicos se instalan en entornos rurales, pequeños municipios, y ello, propicia generación de puestos de trabajo cualificados y de calidad. Esta es una de las conclusiones del reciente estudio publicado por la patronal europea de la energía eólica WindEurope presentado en la última cumbre del sector en Ámsterdam. El documento realizado por la consultora Deloitte apunta que el sector emplea a 263.000 personas en Europa y contribuye con 36.000 millones de euros al Producto Interior Bruto (PIB) europeo, recoge Energías Renovables.
La Asociación Empresarial Eólica (AEE) ha realizado un análisis sobre los elementos necesarios para la transición energética destinado al sector eléctrico. En el documento, la patronal del sector eólico sostiene que la transición es una oportunidad para España, una palanca clave para fortalecer la seguridad energética de país de cara al exterior y una obligación, dice la AEE, de cara a generaciones futuras. Para la organización eólica, la transición energética deriva de una necesidad y obligación medioambiental: la descarbonización de la energía, para así eliminar emisiones de CO2 que causan el cambio climático. Por este motivo, la asociación sostiene que la transición energética en España tiene que ser, por un lado ambiciosa. El análisis apunta a la necesidad de alcanzar el 80% en 2030 y el cien por cien en 2040 de la descarbonización del sector eléctrico. De igual forma, el 35% de energía final debe ser renovable en 2030 y al menos el 85% de descarbonización de la economía para 2050. Por otro lado, debe ser ordenada y segura. Con hitos intermedios coherentes que permitan un esfuerzo lineal para conseguir el objetivo final. Además, debe asegurar el suministro energético que necesita la sociedad y salvaguardar las inversiones realizadas durante el proceso. También debe ser eficiente y sostenible económicamente con presupuestos de CO2, y económico, periódicos y equilibrados, basados en la planificación de las inversiones necesarias.
España se ha quedado fuera de la alianza mundial para eliminar el uso del carbón antes de 2030. Un total de 21 países han anunciado que dejarán de utilizarlo durante la cumbre del clima de Bonn que se ha celebrado esta semana en la ciudad alemana. Entre los países que pondrán fin al combustible fósil figuran las potencias mundiales como Reino Unido, Canadá, Dinamarca o Finlandia. La alianza espera contar con 50 miembros en la próxima cumbre climática de Naciones Unidas de 2018 que se celebrará en Katowice (Polonia).