El Consejo de Ministros del pasado 7 de julio acordó la puesta en marcha de una Comisión de Expertos con el propósito de elaborar un informe que sirva como hoja de ruta ante la obligada transición energética de España. Tras unos meses de trabajo, la comisión ha puesto encima de la mesa un documento que deja mucho que desear para el sector de las renovables. La Asociación Empresarial Eólica (Aee) considera que los expertos no valoran el potencial de la energía eólica. A pesar de que recoge recomendaciones aportadas por el sector y es un “paso adelante” sobre cómo hacer la transición energética, la agrupación transmite en un comunicado que el informe no apuesta por un escenario concreto como propuesta de mix energético futuro. La Aee critica, además, que el trabajo no refleja la actualidad de la tecnología eólica en lo referente a costes y hora de producción. Como muestra, en las subastas de nueva potencia renovable adjudicadas el año pasado, el CAPEX inicial era de 1,2m euros el megavatio, un 7,7% menos que en el informe.Leer más
La Asociación Empresarial Eólica (Aee) lanza por tercer año consecutivo la campaña #yestowindpower con el objetivo de acercar a la sociedad los beneficios medioambientales y económicos de la energía eólica. Durante tres meses, la confederación junto a empresas del sector eólico sensibilizarán de las ventajas del viento bajo el eslogan ‘Si al poder del viento’. Por primera vez, la iniciativa llegará a Reino Unido, Francia y Brasil que se suman a las acciones que realiza Aee ya en España, Polonia e Italia. También como novedad, la campaña incluye una aplicación on line que permite a los usuarios medir la ‘potencia eólica’ de su propia respiración a través de un dispositivo (ordenador, teléfono móvil o micrófono de tableta). Como resultado del soplido, la aplicación reproduce una gráfica en la pantalla.
La campaña de concienciación resalta el impacto de la energía eólica. Como muestra, destaca aspectos como que el sector evitó la emisión de 28 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera y que representó el 0,4% del PIB español. Además, subrayan que la energía eólica crea cinco veces más empleo que las tecnologías convencionales y que la industria eólica exporta tecnología por valor de unos 2.500 millones de euros al año. “La energía del viento ayuda a reducir el precio de la electricidad en 12 euros/MWh, lo que supone un ahorro al consumidor doméstico de 9 euros al año, o, lo que es lo mismo, el consumo equivalente a poner 72 lavadoras”, apuntan. Desde Aee informan que el hashtag para seguir la campaña es #yestowindpower y la página web www.yestowindpower.com. El proyecto cuenta con el apoyo de asociación eólica en cada país (Aee en España, Abeeólica en Brasil, Anev en Italia, Renewable UK en Reino Unido y Fee en Francia) y con el respaldo de empresas y entidades como el Instituto de Investigación de Energías Renovables de la Universidad de Castilla-La Mancha.
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La Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) en colaboración con la Asociación Empresarial Eólica (AEE) lanzan la novena edición del Máster de Energía Eólica con la finalidad mutua de responder a la demanda de personal cualificado y especializado. Su objetivo, informan desde AEE, es lograr que los alumnos adquieran una adecuada formación en los fundamentos y la tecnología de los sistemas de aprovechamiento de energía eólica (diseño, operación y mantenimiento), así como en las técnicas de simulación y experimentación empleadas en la investigación y el desarrollo dentro de este campo, y en aspectos económicos, normativos y medioambientales, en sintonía y estrecha colaboración con las empresas del sector.
La Asociación Empresarial Eólica (AEE) ha realizado un análisis sobre los elementos necesarios para la transición energética destinado al sector eléctrico. En el documento, la patronal del sector eólico sostiene que la transición es una oportunidad para España, una palanca clave para fortalecer la seguridad energética de país de cara al exterior y una obligación, dice la AEE, de cara a generaciones futuras. Para la organización eólica, la transición energética deriva de una necesidad y obligación medioambiental: la descarbonización de la energía, para así eliminar emisiones de CO2 que causan el cambio climático. Por este motivo, la asociación sostiene que la transición energética en España tiene que ser, por un lado ambiciosa. El análisis apunta a la necesidad de alcanzar el 80% en 2030 y el cien por cien en 2040 de la descarbonización del sector eléctrico. De igual forma, el 35% de energía final debe ser renovable en 2030 y al menos el 85% de descarbonización de la economía para 2050. Por otro lado, debe ser ordenada y segura. Con hitos intermedios coherentes que permitan un esfuerzo lineal para conseguir el objetivo final. Además, debe asegurar el suministro energético que necesita la sociedad y salvaguardar las inversiones realizadas durante el proceso. También debe ser eficiente y sostenible económicamente con presupuestos de CO2, y económico, periódicos y equilibrados, basados en la planificación de las inversiones necesarias.
El sector eólico es el sector con menos siniestralidad laboral si se compara con la industria o la construcción. El informe de siniestralidad 2006-2017 de la Asociación Española de Energía Eólica (Aee) muestra que el sector eólico ha sido líder hasta el momento pero advierte de que habrá que continuar con la mejora en protocolos de trabajo, en coordinación de actividades empresariales y en la formación de personal para lograr una disminución práctica en la siniestralidad. De hecho, la organización que agrupa a las empresas eólicas apunta a un cambio de tendencia en el último año. En 2016, aumentaron los índices de incidencia, frecuencia y gravedad. El documento detalla que ha subido el índice de incidencia al pasar de 11,84 a 14,32: el índice de frecuencia pasó de 6,11 a 7,31 y el índice de gravedad se elevó del 0,18 al 0,20. El único factor que ha disminuido ha sido la duración media de las bajas al pasar de 29,17 a 26,69.
Aunque el pasado año se registró una subida, la tendencia de la última década ha sido a la baja. El trabajo de la Aee muestra que se han mejorado los índices de siniestralidad desde 2007. Ese año, el índice de incidencia, es decir, el número de accidentes de trabajo con baja en relación con el número total de horas realizadas por el colectivo de trabajadores expuestos al riesgo se sitúo en el 62,50%. Cinco años más tarde, era del 18,82% mientras que en 2015 experimentó su tasa más baja con el 11,84%. La evolución del índice de frecuencia, el porcentaje de números de accidentes de trabajo con baja relacionado con el número total de horas realizadas por trabajadores expuestos al riesgo, fue también a la baja. Paso del 33,72% al 9,41 de 2011 y al 6,11 de 2015. Al igual que los anteriores índices, el de gravedad, número de jornadas laborales perdidas vinculadas con el tiempo trabajado efectivo de los trabajadores, también ha reflejado una tendencia hasta ahora a la baja al pasar del 0,81 de 2007 al 0,26 de 2011 o el 0,18 de 2015.
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