La industria eólica coloca a las personas en el centro de una recuperación verde. Es un activo importante para la economía europea y ha mostrado su resiliencia y fortaleza ante la crisis de COVID-19 y, por lo tanto, puede desempeñar un papel importante en una recuperación ecológica. Pero el viento genera beneficios adicionales más allá del empleo y el valor para la economía. Beneficia directamente a las comunidades que viven cerca de los parques eólicos. Así lo destaca el informe ‘Energía eólica y recuperación económica’ de la organización que engloba al sector en Europa, ‘WindEurope’.
Negar la evidencia ya no es una salida. El cambio climático es real y así lo muestran todos los informes. El 2019 fue el segundo año más caluroso de todos los tiempos y marcó el final de la década más calurosa (2010-2019) que se haya registrado jamás. No hay tiempo para fijar ya muchas estrategias, porque la única estrategia es pasar a la acción para disminuir las emisiones de dióxido de carbono y frenar el calentamiento global.