La energía eólica continúa evolucionando para ofrecer instalaciones cada vez más eficientes, seguras y rentables. Sin embargo, muchos parques eólicos instalados hace más de 15 o 20 años siguen operando con aerogeneradores diseñados con tecnologías que hoy han sido ampliamente superadas.
Las palas son uno de los componentes más importantes de un aerogenerador. Su estado influye directamente en la producción energética, la eficiencia de la turbina y la seguridad de la instalación.
Con el paso del tiempo, factores como la erosión, las condiciones meteorológicas, el impacto de partículas o el desgaste natural pueden provocar daños que afecten al rendimiento de las palas. Por ello, las inspecciones periódicas son una parte esencial de cualquier estrategia de operación y mantenimiento (O&M).
En el sector eólico, uno de los indicadores más importantes para medir el rendimiento de un parque es la disponibilidad de los aerogeneradores. Este KPI refleja el porcentaje de tiempo en el que una turbina está preparada para producir energía y operar con normalidad.
En el mantenimiento eólico moderno, detectar un problema antes de que provoque una avería es fundamental. Por ello, las termografías se han convertido en una herramienta imprescindible dentro de las estrategias de mantenimiento predictivo.
Con la llegada de los meses de más calor, los parques eólicos se enfrentan a uno de los retos más importantes para la operación y mantenimiento de los aerogeneradores: el aumento de la temperatura en componentes críticos de la turbina.